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El departamento de Tarija está ubicado al sur de la República de Bolivia, tiene una extensión total de 37,623 km.2 y una población de 291,407 habitantes (censo 1992). Tiene por capital a la hermosa ciudad de Tarija (1,866 m). Cuenta con 6 provincias y 157 cantones, es llamada también la capital de la Andalucía boliviana, donde se hallan los viñedos más altos del mundo, cuyos vinos y singanis son conocidos y apreciados no solo en Bolivia sino también en el extranjero.
El departamento de Tarija se ve influenciado por cordilleras con pequeñas elevaciones. Tarija es reconocida por sus valerosos habitantes que a la cabeza del caudillo “Chapaco” Eustaquio “Moto” Méndez, se levantaron contra las tropas realistas el año 1817. En la actualidad la casa de este insigne protomártir se halla convertida en un Museo, cuya infraestructura guarda objetos de gran valor histórico para la Nación.
Tarija cuenta con importantes Bodegas pertenecientes a reconocidas industrias del rubro, así como Bodegas de tipo artesanal que nos proveen de un excelente vino dulce o llamado también patero.
Tarija es sin duda una de las ciudades de Bolivia con mejor clima, privilegiada como una de las tierras más fértiles del país, dispuesta cual si fuera un jardín, con variedades de flores en sus recorridos; constituyéndose esta parte del departamento como el Valle central; en contraste a esta descripción el departamento de Tarija posee también otras dos zonas distintas que son el Subandino Yungas y la Llanura Chaqueña, de esta última diremos que esta región se caracteriza por las altas temperaturas y la aridez en determinados puntos, así como su riqueza por excelencia de la mayor reserva del recurso hidrocarburífero de Bolivia. El habitante chaqueño, agricultor y ganadero, es un hábil jinete, creador de un singular y apreciado folklore, reconocido en esta zona del país y en toda Bolivia.
Vino tarijeño
Vino, de los viñedos más altos del mundo. En la actualidad el vino Boliviano producto en los valles de Tarija, hermosa región al sur de Bolivia, es único en el mundo por ser el fruto de los Viñedos más Altos del mundo. Absolutamente todos los viñedos Bolivianos de uva de vinificación se encuentran por los 1.600 m y llegan hasta los 2850 m. Si bien se producen 2.300 hectáreas de vid en Bolivia, la calidad de la uva por proceder de viñedos de altura, es excepcional. Los redemuestran la gran aceptación en el mercado nacional, las medallas internacionales y obtenidas y el inicio de exportaciones a los países consumidores de vino de todo el mundo.
El vino de calidad boliviano, identificado con el Valle Central de Tarija, está elaborado de variedades finas como ser Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Malbec, Chardonay, Sauvognon Blanc, Semillon, Riesling, Fran Colombard, Barbera a nuestros valles de altura junto a una moderna tecnología de vinificación, los suelos tarijeños, su microclima templado y las prácticas de cultivo permiten la elaboración de grandes vinos con características típicas de vino de altura.
El Singani orgullo de los Bolivianos
La bebida tradicional boliviano consiste en el destilado de vino natural proveniente de una moscatel de Alejandría de Viñedos de Altura (1.600 a 2.850 m). Su origen data de las épocas coloniales cuando la población de Sinkani al Sur de Bolivia se inicia la destilación de uva Moscatel de Alejandría para proveer de una bebida de mayor grado alcohólico a las frías minas de Potosí (4.000 m), ciudad que por su gran actividad minera, contaba con su gran época de auge con una población mayor a la del París.
Hoy en día, el Singan mantiene el arte y la tradición colonial en su elaboración que, conjugados con la tecnología, logra una perfecta armonía del suelo, variedad, microclima y prácticas ancestrales que destilan frescura, aroma y vida que los bolivianos llamamos Singani. El Singani resalta entre otras bebidas por su nobleza y elegancia en la expresión de sus suaves aromas variedades típico de los viñedos de altura. La calidad del Singani, por sus grandes características organolépticas, es comparable a la de los más finos destilados Europeos. Se asemeja mucho a su elaboración al Coñac Francés con la diferencia que el Singani no requiere de añejamiento en barricas de maderas mientras que el coñac obtiene su color y aromas por el tiempo en la barrica. La autenticidad de aromas obtenida de los viñedos bolivianos de altura es de gran magnitud que, aun después de destilado el vino, se percibe la frescura y fuerte aroma de la variedad de la uva que se hace de esta bebida típica boliviana un destilado claro y único en el mundo.
Tarija ciudad capital
Siempre se percibe una impresión de serena belleza en el contorno ciudadano y en la vida de los hombres y mujeres de Tarija. Techos de líneas torcidas por el tiempo y de rojas tejas coloniales desvaídas, palmeras de rojos dátiles, naranjos parloteadotes de trinos que emergen de plazas y patios andaluces.Torres de viejas iglesias dibujando su perfil en el diáfano azul del cielo. Las lejanas cordilleras hundiéndose difuminadas por todos los confines de la hoya valluna, en las que sobresale la Cuesta de Sama. Sus calles angostas, enmarcadas en el centro por viejos casones señoriales, sus íntimas y soleadas plazas, su amplia avenida ribereña y todos sus lugares públicos, mostrando todavía el grato oficio de la vida de sus gentes compartida a plenitud. El bullicio y tipicidad de su mercado hacinado y democrático.
Los barrios tradicionales de Las Panosas, El Molino, San Roque y La Pampa, los policromos rosales de los jardines familiares. Las amancayas y las albahacas aprisionadas en los tiestos y liberadas en su aroma prendido en el ambiente. Los durazneros descolgando sus ramas repletas sobre los ventrudos muros tapialeros. Y así transcurre el tiempo de su vida buena caminando a la ventura. La ciudad de Tarija fue fundada el 4 de julio de 1574 a orillas del Río Guadalquivir. Hace sólo medio siglo era una pequeña población de casas construidas casi totalmente de adobe, con una bien organizada vida urbana. Hoy se muestra pujante, su gente vive aún con la familiaridad de una pequeña villa de antaño. El centro de la ciudad evoca un siglo XIX de auge.
Ello se puede apreciar al contemplar las viejas casas del centro de la ciudad, casi todas ellas de dos plantas, con grandes puertas talladas y espaciosos balcones protegidos con artísticas rejas de hierro forjado. La casa de la Cultura de Tarija ocupa el edificio de mayor relieve arquitectónico. Es una edificación estilo “art nouveaux”, construida a fines del siglo XIX por los arquitectos hermanos Camponovo y por encargo de don Moisés Navajas, a la que se le dio el nombre de Casa Dorada. La Biblioteca y Archivo Anexo del Convento Franciscano es una de las pocas de Latinoamérica que reúne en sus viejos anaqueles “un riquísimo repositorio de documentos de la historia religiosa y civil de Tarija y de la región del Chaco”.
Por ello es visitada frecuentemente por los investigadores e historiadores de distintos países. La ciudad capital tiene numerosos y buenos hoteles con menú internacional, junto a típicas y estéticas cabañas en las que el plato típico es degustado por los que arriban a la ciudad chapaca. Algo que impresiona y gusta es la tradicional sencillez, cordialidad y hospitalidad de sus moradores. Así tanto el carnaval, la pascua y otras fiestas y verbenas, el visitante es partícipe y no mero espectador.
Valle tarijeño
Tarija cuenta con un hermoso clima y está poblada por hospitalarios, generosos y festivos habitantes, posee un potencial turístico de corta y larga distancia, distribuido en sus cuatro regiones con grandes diferencias orográficas, climáticas y étnicas. Está surcada por numerosos ríos que nacen en la zona cordillerana y corren en busca de los llanos formando parte de la cuenca del Plata. El río de Tarija columna vertebral de este sistema, nace en el valle central, donde confluyen otros que nacen y se descuelgan de la Cordillera de sama a cuyos pies se encuentra la ciudad capital. Dentro del valle central se encuentran asentadas cuatro capitales de las seis provincias que integran el departamento, todas ellas, tienen su santo Patrono al que se lo venera con fiestas religiosas. Una singular expresión de esa fe es la fiesta de San Roque o fiesta grande de Tarija. Ella se caracteriza por la procesión en la que los chunchos, fieles profesantes del Santo, acompañan a su efigie danzando durante el tiempo que dura y todos los días en que se reitera.
El entorno de la ciudad muestra una serie de lugares donde se puede pasar el día disfrutando del agua en los ríos, rodeados de bellas montañas, en una especie de balnearios naturales. Por la ruta hacia el Norte, se llega a San Lorenzo, capital de la provincia Méndez. Es un pequeño pueblo de 3.000 habitantes que hasta hoy conserva una definida característica colonial en la que sobresale su capilla y la casa del Coronel Eustaquio Méndez, guerrillero e incansable luchador por la independencia.
Las fiestas principales de San Lorenzo son: la pascua y el 10 de agosto la de su Santo Patrono. La primera se manifiesta en una colectiva velada en torno a las fogatas y bebidas calientes que dura hasta el amanecer dentro de un marco de júbilo campesino exteriorizado a través de la copla, el contrapunteo y el zapateo al ritmo del violín chapaco. En la segunda se realiza una gran feria donde los pobladores se lucen como anfitriones, ofreciendo a los visitantes comidas regionales y tradicionales. A doce kilómetros de San Lorenzo, hacia el Oeste, se pueden apreciar los chorros de Jurita, denominados el Negro y el Blanco. Son dos caídas de agua que se descuelgan de un macizo rocoso. A poco andar está la Capilla de Lajas.
Se pasa por el famoso picacho, peñón enclavado en medio del río Guadalquivir. El camino serpentea por una angosta cornisa, ubicándonos en otros balnearios naturales como: Tomatas grande.
Cerca de la capital se encuentran: Tomatitas, El Rincón de La Victoria, Erquis, Coimata en una sucesión de piscinas naturales. Otros lugares de la región con características similares son Guerrahuaico, San Andrés, Bellavista y Pinos. En la represa de San Jacinto se encuentra un espejo de agua de 700 hectáreas. Es un embalse artificial que se ha constituido en lugar ideal para la práctica de los deportes náuticos y la pesca del Pejerrey y la Carpa. Este es el lugar de la feria EXPOSUR, donde se realizan negocios y exposición de productos locales, nacionales e internacionales.